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Zaragoza: otro peatón atropellado en un paso de cebra sin semaforizar

Herido leve un peatón de 63 años tras ser atropellado por una furgoneta en un paso de cebra sin semaforizar El conductor del vehículo ha d...

sábado, 31 de octubre de 2015

INTERVENCIÓN DE ACERA PEATONAL en el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza

Viernes 30 de octubre de 2015

Muy buenos dias y gracias por permitirnos intervenir en este Pleno.

Queremos empezar nuestra intervención citando la misma frase, que aunque parezca muy difícil, hemos oído decir a varios de los concejales aquí presentes. Una frase que ha dicho el Sr Alcalde Pesro Santiesteve, el Concejal Sebastian Contín, la Concejal Lola Ranera, la Concejal Letizia Crespo y la Concejal Sara Fernandez. La frase es "en movilidad la prioridad debe ser el peatón"

También queremos citar unas declaraciones del Sr Alcalde de hace apenas unos días a un programa de televisión donde dijo que "Zaragoza destaca en transparencia, participación y no privilegios" y estamos seguros de que así debe ser también en este asunto.

Creemos que ha llegado el momento de acabar con este enfrentamiento entre peatones y ciclistas

El objetivo de que la bicicleta se integre en el tráfico urbano puede convertirse en realidad si se controlan algunos devaneos domingueros y las presiones no se salen de madre.

La Concejal de movilidad monta en bici y el equipo que la asesora está muy sensibilizado con la insoportable contaminación de la capital, con reducir el impacto del coche, fomentar el transporte público y el uso de la bicicleta como alternativa, entre sus prioridades.

Pero para que este órdago funcione, hace falta una decisión política que nos permita coger,-esta vez, si- la buena ola que nos viene de Europa. También, se hace necesaria una buena dosis de vaselina en materia de comunicación, porque la contracomunicación del lobby del coche va a pisar el acelerador del miedo a fondo. Por supuesto, hacen falta los ciclistas urbanos, tanto la avant-garde, como los valerosos noveles. Y, cómo no, hacen, hacemos, falta los ciudadanos peatones.

Pero: ¿Cómo vamos a enfrentar este reto si la guerra fría nos mantiene atrincherados a los peatones frente a los ciclistas urbanos?

A lo largo de todos estos años nos hemos preguntado acerca del motivo por el cual muchos peatones rechazan, incluso odian, a los ciclistas urbanos. Hemos llegado a la conclusión, acertada o no, de que la causa principal es, nada nuevo en el panorama bélico mundial, la defensa del territorio. En la guerra anterior, la que libraron el coche y el peatón, el enemigo fue tan poderoso que apenas hubo resistencia. Tal fue su poder, que nos acostumbraron a una ciudad llena de vías rápidas y semáforos cortos, de minúsculas aceras y de ahumadas plazas, de ruidosas dobles filas y de pertinaces atascos, y nos obligaron a refugiamos en los parques para hablar de nuestras cosas y respirar a fondo. Y en eso, llegó la bici.

Cuando arribaron los ciclistas expulsados de la calzada paulatinamente, usurparon las minúsculas aceras a través de una infraestructura denominada acera-bici y las hicieron, más que peligrosas, conflictivas. Y este conflicto, marcó la relación bici-peatón en los años venideros. Los ciclistas entraron también en los parques e incomodaron a niños y ancianos, que ya se habían acostumbrado a la puñetera pelota. Por si fuera poco, muchos cicleatones a bordo de las BiziZaragoza obligan a muchos vecinos a hacer un ceda el paso cada vez que salen del portal o de una tienda ¡Y todo ello, hay que joderse, a pesar de que tienen, tenemos, la prioridad por ley y por ordenanza! ¿Cómo narices no les van a odiar si han invadido la reserva india a la que los habían, nos habían, confinado?

Por desgracia, Zaragoza no ha sido la excepción. Hay ciudades que, con el mayor descaro, siguen quitando espacio a los peatones y lo venden bajo el concepto de “convivencia” en amplios espacios peatonales, o lo camuflan bajo el nombre genérico de carril-bici para burlar las ordenanzas. La calzada (por dónde pasan los coches) ni pisarla; La palabra “acera”, ni mentarla. Una cosa es que no se atrevan a importunar al coche y otra es que se les revuelvan los peatones, que ahora son mucho más listos y se van al juzgado a las primeras de cambio.

Si queremos que la cosa de la bicicleta cambie en Zaragoza, pero de verdad, hay que devolver a los peatones su territorio. Primero, por justicia. Segundo, como ofrenda de paz y como base imprescindible para forjar una nueva estrategia común. Un punto de partida sería despintar, progresivamente, todas y cada una de las aceras-bici de la ciudad e ir diseñando, a la par, las vías alternativas por la calzada.

El impacto mediático de esta pintoresca reconquista sería brutal y, estamos seguro, marcaría tendencia en el resto de España. Al mismo tiempo, redoblar nuestros esfuerzos para que la guerrilla de cicleatones invasores de la acera sea derrotada antes de que se convierta en endémica.

Porque ¿están preparados nuestros gobernantes para este tránsito de la acera a la calzada, para recibir a los ciclistas y a hacerlos protagonistas de la intermodalidad que viene, quien sabe, si por última vez?

Y queremos terminar esta intervención citando a la Vicealcaldesa que ayer recordaba que "La democracia empieza en lo próximo, construyendo desde los barrios, contando con sus vecinos y vecinas". Deseamos que así sea, y que podamos participar las vecinas y vecinos.

Gracias por escucharnos

(agradecimiento especial a deteibols)

miércoles, 28 de octubre de 2015

EL DERECHO A APARCAR

Todo aquél que haya conducido alguna vez sabe cuán apetecible y deseado resulta encontrar un sitio dónde aparcar el coche. Y cuán dichoso se siente uno si la suerte le sonríe y lo encuentra justo delante de dónde quería ir. De hecho, cuando conducimos, deseamos con tanta intensidad encontrar un sitio para dejar nuestro vehículo que fácilmente nos enfadamos si no lo encontramos;  y rápidamente exigimos el derecho a poderlo aparcar y comenzamos a tirar culpas a diestro y siniestro: el ayuntamiento debería haber construido un gran aparcamiento ya hace años, en ese solar de ahí cabrían unos coches más (sin pensar, evidentemente, que también cabrían unas plantas y unas canastas de básquet más), etc.

Pero si nos situamos fuera de la impaciencia y el enfado, el sentido común debería hacernos ver que es imposible asegurar que delante de cada destino exista una plaza de aparcamiento libre, esperándonos disponible por si quisiéramos ir y, para acabarlo de rematar,  gratuita. Sorprendentemente, sin embargo, esto es lo que han intentado y aún intentan tantos profesionales y sus respectivos manuales de diseño del viario.
Y es que, como ya expusimos en el post anterior sobre el derecho a ir en coche, el aparcamiento tiene más de privilegio que de derecho. No repetiremos de nuevo los mismos argumentos porqué servirían por igual. Además, si ya argumentamos que circular en coche es un privilegio, sería asombroso que el aparcamiento sí que fuera un derecho.




Ilustración: Ricard Efa (http://gmbtz.blogspot.com.es/)
Por otra parte, ¿que querría decir el derecho al aparcamiento? ¿derecho a aparcar sólo en origen (es decir, donde uno vive)? ¿aunque se tengan que destinar las calles para garantizar dicho derecho en caso de que no haya suficientes plazas en garajes? ¿derecho también a aparcar allá donde uno quiere que vaya? ¿derecho a aparcar justo delante de donde vas? ¿O se acepta un radio de 5-10 minutos a pie? ¿y de forma gratuita o se acepta que sea pagando?
En cualquier caso, más allá de apuntar algunos interrogantes sobre la absurdidad de haber interiorizado un derecho irrealizable, aquí queríamos aprovechar para centrar la atención en el aparcamiento en las calles, dado que éstas resultan ser un recurso colectivo, natural, finito y escaso. En este sentido, es necesario subrayar que el uso para provecho individual -y en detrimento de los demás- de un recurso colectivo difícilmente puede elevarse a la categoría de derecho. Y aún menos, puede exigirse que este provecho particular se consiga de forma gratuita, simplemente por el mero acontecimiento de ser el primero que ha llegado cuando la plaza de aparcamiento estaba libre.
De hecho, ¿qué ocupación del suelo para fines particulares no está tarificada o regulada? Las terrazas de bares pagan su correspondiente tributos; los terrenos agrícolas y forestales se arriendan o se poseen (individual o comunalmente); las viviendas se compran o se alquilan…Y, sin embargo, el aparcamiento en la calle se exige como el único uso de ocupación privada de un espacio de forma gratuita. ¿Exigiremos antes una “vivienda” gratuita para nuestro coche que una vivienda para nosotros mismos? ¿Aunque esta segunda sea un derecho constitucional y no lo sea la primera? Y obsérvese que, en nuestra sociedad, el consumo de bienes naturales y finitos siempre está tarifado. ¡Hasta el agua y la comida, que más que derechos son bienes de primera necesidad!
Ahora bien, aunque aparcar en la calle resulte ser una actividad de provecho particular en detrimento del uso que pudieran hacer los demás, y aunque circular en coche tenga más de privilegio que de derecho, esto no quiere decir que debamos eliminar todo aparcamiento de las calles. Contrariamente, puede haber aparcamientos porque aportan grandes beneficios al sistema de transportes, dónde el coche debe jugar su papel. Pero esto no quiere decir ni que deba haber muchos, ni que tengan que ser gratuitos indefinidamente. Un post anterior que titulé  ¿Aparcamiento gratis? No, gracias ahonda precisamente en esta cuestión.
En definitiva, lo que se ha pretendido mostrar en este post es que cuando nos enfadamos ante la imposibilidad de aparcar deberíamos reconocer que nos crispamos por no ser los privilegiados, los elegidos del día. Pero, por más rabia que dé, no podemos enojarnos porque no nos toque la lotería…Contrariamente, una vez encontramos un aparcamiento libre deberíamos estar agradecidos porque otro no lo ha ocupado, y doblemente agradecidos si la sociedad nos lo ofrece gratuitamente.
Y como planificadores, deberíamos mejorar la eficiencia de nuestro sistema de transportes e ir acabando con la política de aparcamiento parecida al juego del “sigue rascando” para conseguir el premio, y apostar por un sistema que pretenda garantizar que existen plazas de aparcamiento libres cuando uno las necesita. Y de paso, tampoco estaría mal ir dejando de lado el mito sobre el derecho al aparcamiento, que tantas veces nos ha llevado a llenar de aparcamientos los pueblos y ciudades pensando que “cuantos más, mejor”, siempre tratando de dar respuesta a un hipotético derecho de barro.
Màrius Navazo trabaja en movilidad, planificación urbana y ordenación del territorio. Forma parte de Gea21 (www.gea21.com)

ZARAGOZA: Campaña de control del tráfico ciclista en el entorno de las obras de puente de la Almozara, plaza de Europa y paseo María Agustín


publicado en Heraldo de Aragón
26/10/2015

En aquellos puntos en los que el carril bici esté cortado hay que circular a pie por la acera o hacer uso de la calzada junto al resto de vehículos, tal y como está señalizado.

La Policía Local podrá imponer sanciones con una cuantía de 36 euros, que será mayor si hay concurren situaciones agravantes que pongan en riesgo a los viandantes.

Señales que prohíben circular en bici por acera


Desde este lunes, y durante los próximos días, la Policía Local realizará una campaña de control sobre el tráfico ciclista en la zona de las obras de puente de la Almozara, plaza de Europa y paseo María Agustín.

Como se recordará, en ese entorno se está llevando a cabo una gran obra de renovación de tuberías que ha obligado a cortar tramos del carril bici existente. En los puntos ocupados por los trabajos está claramente señalizado que los ciclistas deben circular a pie junto a su bicicleta si van por la acera. Otra opción, en sentido salida de la ciudad, es hacerlo por la calzada.

La Policía Local va realizar un especial control de las posibles infracciones a lo largo de los próximos días. Las sanciones, tal y como se recoge en el Decreto vigente de febrero de 2015, serían en principio de 36 euros si se considera la infracción como leve. La cuantía sería bastante mayor (200 euros e incluso más) si concurrieran circunstancias agravantes que pongan en peligro la integridad de los viandantes.

lunes, 26 de octubre de 2015

El Ayuntamiento de Zaragoza señaliza calles peatonales y plazas del Casco permitiendo ciclomotores


El Gobierno de la Ciudad ha sustituido las senales conocidas como "piruletas", con circulo rojo y blanco, que prohibían la circulación de vehículos en las calles peatonales y de tráfico restringido, salvo el acceso excepcional que se indicaba en el rectángulo que les acompañaba (acceso residentes, horario de carga/descarga, urgencias). 



En su lugar ha colocado la R-102, un circulo dividido en dos mitades horizontales, con un automovil en la parte superior y una moto en la inferior.

Señal R-102



Muchos vecinos han preguntado a Acera Peatonal por el significado de estas señales, poco conocidas en Zaragoza. Tras consultar a la Jefatura Provincial de Tráfico, desde la Unidad de Sanciones nos han informado que esa señal prohibe la circulación de vehiculos de motor. También informó la DGT que la Ley de tráfico y el Reglamento de circulación excluyen de los vehiculos de motor a los ciclomotores (hasta 50cc).




Por lo tanto, continúa la información, la señal colocada en las calles peatonales (sin diferencia entre acera y calzada), calles de tráfico restringido y plazas (como la del Pilar), permite la circulación de ciclomotores por estas vías.

Este permiso no existía con las anteriores "piruletas", que son las que deben emplearse en calles peatonales y de trafico restringido según indica la Ordenanza de circulación de Zaragoza.

Hemos lanzado un poster simpatico para informar a todos los vecinos de esta situación que consideramos debe corregirse de forma inmediata.



Desde Acera Peatonal nos preguntamos si esta es la forma de poner al peatón el primero en movilidad, como se comprometió a hacer el actual Alcalde durante la campana.
O si es la forma de mejorar las condiciones para posibilitar la movilidad autónoma de personas con discapacidad, niños y mayores, como se comprometió a hacer la Concejal de Medio Ambiente y Movilidad hace dos dias al firmar el pacto por el derecho a la movilidad en Barcelona.

Volver a meter tráfico en zonas en las que ya se había eliminado no es el camino, seguro que no.

 Quizá se trate de un error, pero resulta increíble que Policía Local haya informado favorablemente a esta modificación que afecta a 100 vías y que sólo puede redundar en una perdida de seguridad de los más vulnerables. Salvo que no haya sido consultada.
Pedimos al equipo de Gobierno que explique sus motivos para llevar a cabo esta señalización que según los medios ha supuesto un gasto de 50.000€, y si se trata de un error, que rectifique inmediatamente, antes de crear más situaciones de peligro, como la que llevó al atropello de una vecina por un ciclista en el cruce de Damian Forment y calle Santiago hace 2 semanas.

El carril bici de Jerez provoca la tala de 210 árboles y daños en otros 137

La peor parte del 'arboricidio' se la lleva con creces la avenida José León de Carranza
R.D. jerezpublicado en el Diario de Cádiz 23/10/2015

Las obras del carril bici en Jerez afectan ya a 347 árboles (talados, cortados o en mal estado) desde que comenzaran unas obras que tiene muchos partidarios pero también detractores por las consecuencias que está ocasionando a los vecinos en varias zonas de la ciudad.

Según un estudio realizado por responsables del blog 'Jerez de los árboles', desde que comenzaron las obras se han talado 210 árboles y otros 137 están en peligro tras ser podados o trasplantados en condiciones poco recomendables.

El carril bici es un proyecto liderado por la Junta de Andalucía dentro del Plan Andaluz de la Bicicleta. Esta red supone la construcción de 23,9 kilómetros de carriles bici en Jerez ejecutados por la Junta de Andalucía, con un presupuesto de 5.843.052 euros, y otros 7,1 kilómetros de la mano del Ayuntamiento.

Pero el proyecto de las nuevas vías ciclistas lleva tiempo provocando críticas en distintos colectivos jerezanos, entre ellos Ecologistas en Acción. Desde este colectivo ya remarcaron a mediados de julio que "los primeros árboles que talaron los denunciamos, pero nos dijeron que no hay posibilidades, que debe ser así, que no nos preocupemos porque se van a plantar de nuevo. Pero claro, no es lo mismo un árbol de 25 ó 30 años que ya está criado que uno que se planta nuevo", dijo José Trujillo, miembro de Ecologistas en Acción.

"Estamos por el carril bici , pero pensamos que esta barbaridad no se puede hacer con los árboles. Es un arboricidio", añadió Trujillo en declaraciones realizadas a este Diario.

Ecologistas en Acción dudó de que el arbolado se salve, puesto que "trasplantar estos ejemplares es muy costoso". "Hay que sacarlo, plantarlo en un vivero, para luego volver a ponerlo en el nuevo alcorque... Y además, en la época en la que estamos, que es pleno verano. Es complicado", dijo Trujillo.

miércoles, 14 de octubre de 2015

10 propuestas para promocionar la bicicleta en Granada

Esta es la hoja de ruta que propone la Asociación Biciescuela para convertir Granada en una ciudad donde el ciclista sea uno más, sin peligros ni molestias para el resto ni para ellos mismos

J. E. C.@JECABRERO
GRANADA 13 octubre 2015

La Asociación Biciescuela Granada tiene 10 propuestas para promocionar el uso de la bicicleta y, de paso, transformarnos en una ciudad más 'amigable':

1.- Convertir Granada en 'Ciudad 30' (limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora) y humanización del espacio público.

2.- Formación Bikeability gratuita para adultos y estudiantes de secundaria. (Bikeability: este método consiste en varias sesiones prácticas con grupos reducidos, primero en circuito cerrado para practicar habilidades básicas en el manejo de la bicicleta y, despúes, prácticas en situaciones de tráfico real para conocer los riesgos y saber cómo evitarlos. Y un apunte de la asociación Biciescuela Granada: “Nos gustaría saber cuáles son los motivos por los que el Ayuntamiento ha decidido no continuar con esta experiencia que arrancó en abril de 2015).

3. Aparcamientos seguros contra el robo, el vandalismo y la intemperie integrados en edificios o equipamientos públicos.

4. Incentivos económicos o deducciones fiscales para aquellos que se desplazan en bicicleta.

5. Sustituir las aceras bici y los carriles bici existentes por ciclocarriles. Un ciclocarril es un carril de tráfico convencional (es decir, de uso compartido por todos los vehículos) que cuenta con señales horizontales en el centro del mismo recordando la presencia de bicicletas en la calzada.

6. Acondicionar los vehículos de las líneas C1, C2, N8, N9, U1, U2 y U3 del autobús urbano para transportar bicicletas en el sentido ascendente de sus rutas.

7. Cambios en la regulación del tráfico urbano para evitar que los ciclistas acaben invadiendo las aceras por no tener que dar rodeos:

-Permitir a las bicicletas hacer giros en aquellos lugares donde tan solo pueden hacerlo los taxis y los autobuses urbanos.

-Acondicionar para las bicicletas giros a la izquierda y cambios de sentido en los lugares donde sea posible de las avenidas equipadas con mediana o paseos centrales.

-En las calles de varios carriles en un solo sentido, si es posible, reservar uno para las bicicletas en el sentido contrario.

8. Permitir la circulación de bicicletas en los carriles bus donde sea posible.

9. Semáforos en ámbar para bicicletas en pasos peatonales y en intersecciones donde sea posible.

10. Pasajes metropolitanos activos: Intervención sobre los caminos de tierra existentes entre Granada y los municipios del cinturón en un radio de 12 Km (mejorar el pavimento con tierra compactada, vegetación en los laterales y señalización de distancia y tiempo). Y la incorporación de arcenes – uno en cada sentido de la marcha – de 2 metros de ancho, limpios y transitables en las carreteras con más tráfico entre Granada y los municipios del cinturón (en un radio de 12Km). Sustituir los actuales carriles bici y aceras bici interurbanos por arcenes tal y como los descritos.

martes, 13 de octubre de 2015

San Sebastián multará a los ciclistas que circulen por la acera

Publicado por: Ciclosferaon: octubre 13, 2015

El Ayuntamiento de San Sebastián multará a los ciclistas que circulen “de forma inadecuada” por la acera y zonas peatonales, así como a los que usen auriculares o el teléfono móvil.

San Sebastián declara la guerra a los ciclistas que circulen por las aceras. Así se desprende de la rueda de prensa ofrecida por la concejal de Movilidad y Transporte, Pilar Arana, en la que avanzó que la Policía multará a partir de ahora a todos aquellos ciclistas que se comporten“de manera inadecuada”.

Arana explicó que, el pasado mes de julio, el Consistorio puso en marcha una campaña “amable” para informar a los ciclistas que llevasen a cabo prácticas que van en contra del reglamento. Desde entonces, el Ayuntamiento (gobernado desde las pasadas elecciones municipales por el PNV) ha seguido recibiendo quejas por parte de los donostiarras, por lo que el equipo de gobierno ha decidido dar un paso más.

La campaña, que ha dado comienzo este mismo lunes, multará a los infractores con cantidades que oscilan entre los 50 y los 90 euros, en el caso de las sanciones leves, y entre 90 y 300, en el de las más graves.

Ni móvil ni cascos

“En una primera fase, las sanciones se centrarán en la circulación de bicicletas por las aceras, aunque los agentes de movilidad serán vigilantes con otras infracciones como hablar por el teléfono móvil o circular utilizando auriculares”, ha explicado Arana. Asimismo, la edil apuntó que, tras esta primera fase de la campaña, se analizará la situación para seguir trabajando “en aras de conseguir una circulación y una convivencia pacíficaentre ciclistas y peatones”.

La concejala también aprovechó la rueda de prensa para recalcar la buena salud de la que goza el ciclismo urbano en San Sebastián, y puso datos encima de la mesa: cada día se realizan más de 18.000 desplazamientos en bicicleta, un medio de transporte que se quiere “fomentar” desde el Consistorio, pero siempre “siguiendo las normas”.

martes, 6 de octubre de 2015

DISCAPACIDAD, BICICLETAS Y ACERAS

por Cermi Región de Murcia
14/09/2015

Las bicicletas se han convertido en una creciente alternativa al transporte motorizado. Es cierto, como en todos los aspectos de la vida, que hay ciclistas educados que entienden de convivencia, pero hay muchos, no pocos, que han tomado las aceras como de su propiedad y constituyen una amenaza para los peatones y un perjuicio para los verdaderos amantes de la bicicleta.

La circulación de ciclistas por las aceras amenaza la seguridad e integridad de los peatones con discapacidad, que ya encuentran grandes obstáculos a su derecho a la movilidad, como para añadir otros nuevos.

No cabe duda que una persona con una discapacidad visual de un grado que le permita utilizar la acera se encontraría en una gran desventaja si se cruzara con una bicicleta, que no olvidemos no produce ningún sonido, pues no podría reaccionar a tiempo ante cualquier imprevisto.

La situación producida para las personas con movilidad reducida, y en ella incluyo a los que somos torpes aunque no tenemos discapacidad y a las personas mayores, es de absoluta inseguridad.
 
Y una persona con discapacidad auditiva a la que una bicicleta se le acerque por la espalda será incapaz de detectarla, incluso sí, como dicen algunos ciclistas, les tocan el timbre (que por otro lado es una falta de respeto a cualquier ciudadano que circule andando por la acera).

Un colectivo especialmente vulnerable es el de los menores, un niño o niña que se suelte de la mano de su padre o madre para seguir algo que le haya llamado la atención estará indefenso ante el paso de una bicicleta.

Pero cuando hablas con los usuarios de bicicleta todos son respetuosos con los peatones, ninguno tiene una actuación incívica. Será que no son los mismos con los que nos cruzamos los peatones a diario.

Porque los peatones, cada día, esquivamos grupos de ciclistas que ocupan toda la acera y que nos obligan a hacernos a un lado, que, aunque la zona de paso sea estrecha, no nos respetan y entienden nuestra vulnerabilidad frente a ellos, y avanzan sin freno, ni siquiera con una mínima reducción de su velocidad, y nos cruzamos con ciclistas que circulan por la acera a toda la velocidad que les dan sus piernas.

Es cierto que los vehículos no respetan a los ciclistas en la calzada, pero también es cierto que, en una acera, un peatón, frente a un ciclista, tiene todas las de perder.
Lamentablemente, si continúa la situación actual, el accidente grave llegará, todos nos lamentaremos de ello, y entonces se querrán poner remedios.

Por ello, la Administración debe ser valiente y actuar antes de que sea tarde. Si esto no es así, también será responsable de lo que ocurra
http://www.solidaridaddigital.com/SolidaridadDigital/Noticias/Vida%20asociativa/DetalleNoticia.aspx?id=20897#.VffNceEkeEh.twitter

lunes, 5 de octubre de 2015

ALGO NO FUNCIONA EN LA CIUDAD: la bici, el enemigo número uno del peatón (y de los carritos de bebés)

Se extiende el uso de la bicicleta por las ciudades del mundo. Pero: ¿por dónde me meto? Por huir del coche se ha creado una aversión cerval. Ahora los peatones huyen de las bicicletas y no de los coches.

Luis Arribas | @_spanjaard  |  Madrid  | 05/10/2015

Se decreta el día sin coches. Las bicicletas saltan a la calle. Se viaja a Ámsterdam y todo el mundo regresa emocionado. Llega el verano y paseamos por el pueblo y hasta compramos el pan montado en ella. Llega el día de pasar a usarla a diario y empiezan las broncas. Todo por la incomprensible expulsión de las bicicletas de las calzadas.
Después de los años del coche para todo asoma un tímido momento dulce para la bici. Sevilla, Roma, París, Londres o Berlín corren tras las reinas, las ciudades holandesas y danesas. Pero aquí nos damos de tortas.

Enviamos al tráfico lento de las dos ruedas a las aceras. Que las calles siguen siendo para las cuatro. Vuelta a dar pasos para atrás. Desde la óptica del peatón hemos pasado de desear un transporte ecológico a salir de nuestro portal mirando desconfiados. Peatones contra ciclistas contra conductores. Cuesta entenderlo aunque, oído lo que se oye por las aceras y vistas las normativas más recientes, si eres conductor acérrimo e irresponsable parece que podrás dormir tranquilo porque las ordenanzas parecen haber jugado, por fin, a tu favor.

¿Cómo pueden ser enemigos los ciudadanos que hacen más tranquilas las calles?
¿En qué momento se torció todo?

Veamos. Parece ser que las bicicletas son vehículos. Y necesitan usar una plataforma en la que se pueda circular de 10 a 20 kilómetros por hora, si van a ser usadas por la ciudad. En este debate no pintan nada (iba a escribir que no pintan una mierda pero Antena3 es un medio serio…) las eternas peleas sobre carriles bicis para entrenar.

Porque en mitad de una carretera no vive nadie ni sale la gente a la acera. Por supuesto que debe haber carriles-bici para hacer deporte. Yo mismo he entrenado durante años por los Países Bajos en fabulosas pistas de doble carril para preparar carreras. Pero esto va de otra cosa. De desplazarse por la ciudad, no de mover 450 watios con espuma en la boca.

En la ciudad, la velocidad media se reduce. Dicen que tanto, casi, que es más rápido ir corriendo que en coche. Todo va más lento. En ese ritmo encaja perfectamente el transporte delgadito y verde de la bici. Y la ciudad ha de pensar en que sus dueños (los ciudadanos que pagan los impuestos) mandan. Los coches no. Los dueños de las empresas del automóvil tampoco. Pero han logrado que los ciudadanos se enzarcen entre ellos.

Mi posición es que la acera es para caminar. Tal es mi posición que incluso apoyo las quejas de los que nos insultan cuando pasamos corriendo haciendo ese por una acera estrecha. Y nuestra querida herramienta de pobre, ese vehículo que no gasta y además trabaja por nuestro corazón, esa bici debe tomar el carril más lento de la calzada e invadirlo sin compasión. Es un vehículo y un medio de transporte.

Da miedo al principio. Sí. Pero al conductor bocazas se le puede plantar cara con seriedad. A quien no se le puede plantar cara es al listo que reguló el tráfico de la bicicleta por las aceras. Y esto es una carga que no soltaremos hasta que un primer gobierno municipal de el paso valiente.

Os recuerdo que en los años 50 en las ciudades holandesas se anegaban canales y asfaltaban calles para que los coches pudiesen cruzarlas. En los años 60 confluían varios factores, entre los cuales estaban el de atropello de peatones y niños. Y un gobierno dio un paso que nadie se ha atrevido a revocar. La siguiente generación de ciudadanos considera de imbéciles suprimir los privilegios de la bicicleta.

¿Cómo pueden ser enemigos los ciudadanos que hacen más tranquilas las calles? ¿En qué cabeza cabe? Vale. No me des nombres. Pero ‘esa’ cabeza probablemente esté más ocupada con su futuro político.

Los que despotrican contra los chavales tienen razón en hacerlo. No la tienen contra quien lo hacen. La ‘puta manía de ir por la acera’ no es culpa de quien usa la bicicleta. Es culpa de quien los empuja a ir por ella

jueves, 1 de octubre de 2015

PEATONES: la acera es vuestra


publicado en madridenbicicleta.es por Ciclista urbano. Cronista de lo impublicable


En los años setenta, los coches y sus conductores despreciaban a los ciclistas, de tan pocos y tan insignificantes que éramos en Madrid. Cuando empezamos a ser más y a organizarnos, en los ochenta, reaccionaron. Fue entonces cuando se las arreglaron para que los alcaldes de turno nos encontraran acomodo en las aceras-bici, en la Casa de Campo, en la Fiesta de la Bicicleta y en su obra maestra (Manzano + Gallardón), el Anillo. La cosa funcionó a la perfección porque esta continuada segregación convirtió, como si de un encantamiento se tratara, en autosegregados de serie a la inmensa mayoría de los nuevos ciclistas. Este confinamiento provocó, de propina, una rivalidad entre peatones y ciclistas que se radicaliza día a día.

Ha llegado el momento de acabar con este enfrentamiento de una puñetera vez.




ESPECTATIVAS


Con el gobierno de Ahora Madrid, el objetivo de que la bicicleta se integre en el tráfico urbano puede convertirse en realidad si se controlan algunos devaneos domingueros y las presiones de los carrileros no se salen de madre. La alcaldesa monta en bici y el equipo que la asesora está muy sensibilizado con la insoportable contaminación de la capital. Reducir el impacto del coche, fomentar el transporte público y el uso de la bicicleta como alternativa, entre sus prioridades.

Pero para que este órdago funcione, hace falta una decisión política que nos permita coger,-esta vez, si- la buena ola que nos viene de Europa y a la que deberían subirse la Comunidad y el Consorcio. También, se hace necesaria una buena dosis de vaselina en materia de comunicación, porque la contracomunicación del lobby del coche va a pisar el acelerador del miedo a fondo. Por supuesto, hacemos falta los ciclistas urbanos, tanto la avant-garde, otrora resistencia, como los valerosos noveles. Y, cómo no, hacen, hacemos, falta los ciudadanos peatones.

Pero: ¿Cómo vamos a enfrentar este reto si la guerra fría nos mantiene atrincherados a los peatones frente a los ciclistas urbanos?

 

EL TERRITORIO

A lo largo de todos estos años me he preguntado acerca del motivo por el cual muchos peatones rechazan, incluso odian, a los ciclistas urbanos de Madrid. He llegado a la conclusión de que la causa principal es, nada nuevo en el panorama bélico mundial, la defensa del territorio. En la guerra anterior, la que libraron el coche y el peatón, el enemigo fue tan poderoso que apenas hubo resistencia. Tal fue su poder, que nos acostumbraron a una ciudad llena de vías rápidas y semáforos cortos, de minúsculas aceras y de ahumadas plazas, de ruidosas dobles filas y de pertinaces atascos, y nos obligaron a refugiamos en los parques para hablar de nuestras cosas y respirar a fondo. Y en eso, llegó la bici.

Cuando arribaron los ciclistas expulsados de la calzada paulatinamente, usurparon las minúsculas aceras a través de una infraestructura denominada acera-bici y las hicieron, más que peligrosas, conflictivas. Y este conflicto, marcó la relación bici-peatón en los años venideros. A través del Anillo, los ciclistas entraron también en los parques e incomodaron a niños y ancianos, que ya se habían acostumbrado a la puñetera pelota. A la velocidad de las motos, entraron, entramos, en El Engendro (Madrid-Río), y los placenteros paseos dominicales en familia comenzaron a hacerse con retrovisor. Por si fuera poco, esas diabólicas BiciMAD y esos ignorantes cicleatones obligan a muchos vecinos a hacer un ceda el paso cada vez que salen del portal o de una tienda ¡Y todo ello, hay que joderse, a pesar de que tienen, tenemos, la prioridad por ley y por ordenanza! ¿Cómo narices no nos van a odiar si hemos invadido la reserva india a la que los habían, nos habían, confinado?

 

ACERABICISMO

Por desgracia, Madrid no ha sido la excepción. El acerabicismo, la sublimación de la segregación, es la muestra de una nefasta época de desarrollo insostenible en la que no había alcaldes que tuvieran narices ni convicciones para robarle espacio al coche, pero sí la cobardía de quitárselo al peatón, “por su seguridad”, claro. Esta complacencia ha hecho mucho daño al ciclismo urbano español y ha retrasado la integración de la bicicleta como medio de transporte un par de preciosas décadas en las que bajar de la acera a la calzada era como subir el Everest. Mientras Europa florecía, España, se marchitaba. Ya sabéis,el pertinaz retraso.

Algunas ciudades han optado por ampliar esta obsoleta y antinatural red de carriles -los kilómetros de carril por ciclista cuadrado dan muchos puntos bikefriendly- con otros, más o menos segregados en la calzada, y mejorar su trazado y señalización. Otras, con el mayor descaro, siguen quitando espacio a los peatones y lo venden bajo el concepto de “convivencia” en amplios espacios peatonales, o lo camuflan bajo el nombre genérico de carril-bici para burlar las ordenanzas. La calzada (por dónde pasan los coches) ni pisarla; La palabra “acera”, ni mentarla. Una cosa es que no se atrevan a importunar al coche y otra es que se les revuelvan los peatones, que ahora son mucho más listos y se van al juzgado a las primeras de cambio.

 

MADRÍ

En la actualidad, la práctica totalidad de las “vías ciclistas” (¿Qué os parece el eufemismo municipal?) que confluyen al Anillo Verde “Ciclista” (otro) de Madrid y otras muchas que no, son aceritas o acerazas-bici, es decir, que usurpan el espacio peatonal, algunas en zonas muy transitadas. Ni son efectivas como vías de comunicación, ni valen para pasear, ni son seguras porque están salpicadas de obstáculos y cruces, pero, lo peor, es que encabronan a los peatones. La mayoría de los ciclistas urbanos que se transporta, ni las toma. Se hicieron bajo el criterio político-electoral de contentar, de manera contenida, la creciente demanda de los madrileños ciclistas, no bajo el prisma de la movilidad sostenible. Ese concepto era para los anteriores gobiernos municipales ciencia ficción. Y ese género cinematográfico vende muchas entradas, pero da poco votos.

Recordemos algunas de las calles y zonas por las que discurren esta invasoras vías: Hermanos García Noblejas, Serrano, General Ricardos, Marqués de Corbera, O´Donnell, Arcentales, Sanchinarro, …y, además, un buen número de kilómetros del propio Anillo. Aunque hace algún tiempo que los servicios técnicos municipales optaron por pintar ciclocarriles-30 y otros tipos de carriles bici que comparten el espacio de la calzada con el coche (Las Tablas o Montecarmelo) , las aceras-bici, siguen ahí, como dinosaurios, promocionándose incluso a través de la Oficina de la Bici: “Para sacar el mayor rendimiento posible a los desplazamientos por la ciudad”, anuncian. ¿Se puede alardear de este tipo de “vías ciclistas” segregadas, invasoras e inútiles sin sonrojarse? Todos estos kilómetros, al final, ¿suman, o restan?

 

RECONQUISTA

Si queremos que la cosa de la bicicleta cambie en Madrid, pero de verdad, hay que devolver a los peatones su territorio. Primero, por justicia. Segundo, como ofrenda de paz y como base imprescindible para forjar una nueva estrategia común. Un punto de partida sería despintar, progresivamente, todas y cada una de las aceras-bici de la ciudad e ir diseñando, a la par, las vías alternativas por la calzada. El impacto mediático de esta pintoresca reconquista sería brutal y, estoy seguro, marcaría tendencia en el resto de España. Al mismo tiempo, redoblar nuestros esfuerzos para que la guerrilla de cicleatones invasores de la acera sea derrotada antes de que se convierta en endémica o se carguen a una pobre viejecita (cien años más de maldición). Estoy seguro de que, con este par de estrategias, los peatones y los niños ciclistas convivirían mucho mejor de camino al cole hasta que se produjera una integración efectiva y progresiva en la calzada, cualquiera que sea la infraestructura que se acabe eligiendo para ello.

Porque, esa es otra: ¿Están preparados nuestros gobernantes para este tránsito de la acera a la calzada, para recibir a los ciclistas y a hacerlos protagonistas de la intermodalidad que viene, quien sabe, si por última vez?
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